Estimulación temprana del bebé

¿Se parecerá a mamá o a papá? ¿Tendrá el genio del abuelo? ¿Será niño o niña? Estas son algunas de las primeras preguntas que nos hacemos cuando conocemos la noticia de que seremos padres en unos meses, ¿verdad? Pero, además, siempre tenemos una cuestión en la mente, aunque son pocas las veces que las sacamos a relucir: ¿llegará lejos?

 

En la mayoría de las ocasiones en las que nos hacemos esta pregunta, la respuesta no la buscamos en el éxito profesional que tendrá de adulto o si ganará mucho dinero, más bien intentamos ver los valores que les habremos conseguido inculcar y cómo se desarrollarán emocionalmente.

 

Para ayudar en este aspecto tan importante, se encuentra la estimulación temprana. A través de actividades o ejercicios definidos por unas técnicas específicas, la estimulación temprana pretende favorecer a desarrollar la psicomotricidad del bebé o del niño. Es decir, habilidades cognitivas, físicas y psíquicas podrán ir mejoran a lo largo de los años gracias a la estimulación temprana.

 

Es importante trabajar la estimulación temprana o precoz en los primeros meses y años de vida del niño porque es en esta etapa cuando se perfeccionan todos los órganos de los sentidos y, especialmente, los de la vista y la audición. De este modo, estaremos ofreciendo a nuestros pequeños una amplia gama de experiencias que les permitirán ir formando las bases para la adquisición de futuros aprendizajes.

 

Por ello, con la estimulación temprana no se intenta conseguir que nuestros hijos sean los mejores y tener niños precoces, sino ampliarles el abanico de posibilidades para que ellos mismos puedan comenzar a desarrollar todos sus sentidos y mejorar tanto el área cognitiva, como la motriz, el lenguaje o incluso la socioemocional.

 

Juguetes tan sencillos como BabyCord, pueden aportarle al bebé y al niño un sinfín de posibilidades para ir desarrollando sus habilidades mientras disfrutan de su juguete.