Los primeros meses, los más importantes

Los primeros días del nuevo miembro en la familia suelen ser los más difíciles para sus padres, ya que los cuidados son exigentes y está en una fase de pleno desarrollo. Esta etapa es la que definirá sus posteriores meses. Por esto, nuestro bebé se encuentra en una época de adaptación en la que necesita más que nunca la ayuda de sus progenitores.

 

Vamos a empezar a hablar de cómo duermen. El sueño es impredecible los primeros meses y los pequeños suelen comer frecuentemente. Cuando los niños lloran e intentamos calmarlos, a veces los dormimos y otras no. Si dejamos que siga llorando lograremos que aprenda a controlar su sueño, que sea capaz de hacerlo sin ayuda de sus padres.

 

A medida que van pasando los días, duermen periodos más largos y cogen un sueño más profundo. Pero esto siempre va unido a la comida, porque dejan de dormir precisamente por el hambre. Pero, ¿qué es lo que más ayuda a que duerma? La luz del sol. Se ha demostrado que los bebés expuestos más tiempo a la luz entre las 12.00 del día y las 16.00 de la tarde son más dormilones.

 

Hemos hablado del sueño del bebé, que está relacionado con el hambre y la luz del sol, pero ¿qué habilidades está desarrollando mientras esto ocurre?

 

En estos primeros meses comienzan a levantar la cabeza cuando están boca abajo y mueven sus extremidades. Más adelante, finalizando el primer mes, puede reaccionar a algún estímulo sonoro e incluso sonreír. Ya en el segundo mes, realiza sonidos distintos al llanto y es capaz de mantener erguida la cabeza verticalmente. Cuando entramos en el tercer mes, el bebé se ríe en voz alta y ya puede levantar su cabeza estando boca abajo.

 

Sabemos que cuando los bebés empiezan a gatear dejando atrás estos meses, debemos tener la casa a prueba de riesgos porque no paran de moverse y tocar todo lo que ven. Hay que tener cuidado con las ventanas, las escaleras, los objetos pequeños, cables y cuerdas, las esquinas puntiagudas de los muebles y la corriente eléctrica que sale de las tomas.

 

Los padres tienen que procurar que el espacio sea cómodo, agradable, limpio y muy seguro para brindarles abrigo y protección. Así se anticiparán a cualquier emergencia.